Uno de los grandes retos que ofrece la luchas contra la violencia sexual son las formas de apoyo y ayuda a las víctimas y sus familiares para apoyarles y ayudarles a que puedan superar el trauma y el dolor que experimentaron al ser víctimas de un agresión sexual. Desde luego, el acercamiento a este fenómeno no puede realizarse sin el apoyo de profesionales especializados y de organizaciones en que éstos se integran que, con su dedicación, conocimientos, experiencia y sensibilidad son la mejor de las bazas posibles para mitigar y hacer frente a las consecuencias de este fenómeno que sufren mayoritariamente las mujeres.
Señalamos algunas de esas medidas de apoyo:
- Atención médica: las víctimas de violencia sexual necesitan acceso inmediato a una atención médica cuanto antes para recibir el tratamiento adecuado para prevenir posibles enfermedades de transmisión sexual e infecciones, tratamiento que, además, va a ser esencial para el descubrimiento y la persecución legal del agresor o agresores, y que debe ser dispensado por profesionales comprometidos y especializados con este tipo de situaciones.
- Asistencia legal: imprescindible, para informarles de sus derechos y del ejercicio de acciones legales para la persecución del delito y de los delincuentes. Existe un turno de oficio prestados por abogados especializados en violencia de genero a cargo de los diferentes Colegios de Abogados, sin perjuicio de la asistencia legal que puedan encomendar las víctimas a abogados especializados mediante libre elección. No debe olvidarse que la condena de los agresores exigirá un proceso y que es necesario, desde el principio, asegurar esa defensa con el mejor asesoramiento y más especializado posible.
- Atención psicológica: el trauma, la ansiedad, el estrés, la depresión etc, son fenómenos vinculados a quienes han sufrido una agresión sexual, así como a sus familiares en muchos casos. Una buena atención psicológica a cargo de especialistas en estas situaciones es imprescindible para evitar la sensación de “estar sola” y hacer frente a situaciones que pueden derivar en patologías muy destructivas como las descritas.
- Asistencia social: las víctimas de violencia sexual necesitan apoyo para recuperar sus vidas, lo que, en muchos casos, puede incluir elementos de apoyo social necesarios para “reiniciar” su vida tales como alojamiento seguro, alientos y recursos básicos, inclusive apoyo y refuerzos sociales para emprender una vida que les aleje de una situación y entornos hostiles como son siempre las incluidas en la violencia sexual.
- Grupos de apoyo: los grupos de apoyo se han revelado como una forma muy eficiente de hacer frente a la situación que sufren quienes han experimentado violencia y agresiones sexuales. Escuchar, ser escuchado, compartir con quienes empatizan por haber vivido situaciones parecidas en primera persona o en sus familiares, con una dirección del grupo de apoyo experimentada y consciente de la gravedad de la situación que se debe afrontar, son una herramienta esencial, en la que pueden, además participar, amigos o familiares de confianza, y que permite reforzar los aspectos emotivos muy resentidos la violencia sexual.
- Terapia: es muy frecuente y recomendable recibir terapia para hacer frente a los traumas y consecuencias derivadas de los mismos. Una buena terapia previene, además, de otras consecuencias que pueden arrastrase por consecuencia de las agresiones y violencia sexual.
Frente a situaciones de violencia sexual, es importante transmitir a las víctimas que no están solas y que disponen de un conjunto de medidas de respuesta que les arropan y protegen, consecuentes con el compromiso de la sociedad para erradicar esta terrible forma de violencia, entre ellas las enunciadas y desde luego una información sencilla, clara, comprensible, inmediata que permita conocerlas de manera inmediata. Es fundamental formar a personas que sean capaces de dar ese apoyo a las víctimas de violencia sexual.



