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Nuevas tendencias en la Olivicultura

Nuevas tendencias en la Olivicultura en España. En TuBlogUniversitario analizamos el presente y futuro de la olivicultura en zonas como Andalucía. La olivicultura, es decir, el conjunto de técnicas que se aplican al cultivo del olivo y su mejora ha experimentado una notable transformación a impulso de su difusión y de la constante investigación e innovación que se han sumado a la tradición olivarera, esencial para comprender un país como España que es el primer productor mundial de aceite de oliva y aceitunas de mesa y en el que existe una arraigada cultura del cultivo del olivo que trasciende incluso del plano agrícola y presenta raíces sociales y culturales.

Búsqueda de sostenibilidad

La búsqueda de nuevas técnicas y las mejoras así como posibilidades que ofrece la tecnología están dinamizando la olivicultura en búsqueda de la mejora de la producción y la calidad de los aceites de oliva, pero también sin olvidar el respeto por el medio ambiente y la sostenibilidad que son algunos de los retos a los que la moderna olivicultura no resulta ajena sino por el contrario, con los que está comprometida inextricablemente.

Seguidamente exponemos alguna de las novedades en tendencias mundiales en olivicultura que merecen destacarse:

  1. Agricultura de precisión: Llamamos agricultura de precisión a que utiliza tecnologías avanzadas para recabar información detallada sobre los cultivos y el suelo que va a permitir, mediante su análisis e incluso con técnica de datos, adoptar decisiones más informadas. Por ejemplo, utilizando drones y sensores remotos que permiten recopilar numerosos datos sobre la salud de los olivos, su crecimiento y las tablas de producción esperadas.
  2. Riego inteligente: El agua es un reto para la agricultura sostenible, por eso el uso inteligencia y responsable de la misma son un compromiso de la olivicultura que se ha materializado mediante la implementación de técnicas de captación, riego y aprovechamiento del agua que, con ayuda de las nuevas tecnologías, permite, por ejemplo, utilizar sensores para medir la humedad del suelo y y ajustar automáticamente el riego en consecuencia. Esto permite ahorrar agua y reducir el costo de producción. Y es un elemento que procura la mejor salud de los olivos puesto que el riesgo apropiado es adecuado para su crecimiento y para mejorar su resistencia a las plagas.
  3. Variedades resistentes: Desde siempre la lucha contra las plagas ha sido una constante en la olivicultura y agricultura en general. Las variedades de olivo tradicionales son susceptibles a diversas plagas cuya incidencia en la producción y calidad del aceite puede ser muy relevante. Por eso, trabajar con nuevas variedades de olivo que sean más resistentes a las plagas y puedan hacerlas frente con mayores garantías combinando innovación y tradición, es esencial. La olivicultura debe afrontar plagas como la verticilosis y la Mosca del Olivo proporcionando técnicas agrícolas y variedades más dotadas para hacerlas frente. Ello sin perjuicio de conseguir con estas nuevas variedades vegetales una mayor producción y una calidad superior en comparación con las variedades tradicionales.
  4. Agricultura ecológica: El compromiso con el planeta, la sostenibilidad de la agricultura y la lucha contra el cambio climático son esenciales en la denominada agricultura ecológica basada en el uso de técnicas sostenibles que no dañan el medio ambiente. En la olivicultura, se están utilizando técnicas como la rotación de cultivos, el control biológico de plagas y la fertilización natural para reducir el impacto ambiental de la producción.
  5. Aceites de oliva de alta calidad: La producción de aceites de oliva de alta calidad se ha convertido en una tendencia cada vez más importante en el mundo de la olivicultura. Los consumidores, cada vez más informados buscan aceites de oliva de calidad que, además, sean saludables y que tenga un sabor excepcional. Para conseguirlo, se están utilizando técnicas avanzadas de extracción y procesamiento que permiten obtener aceites de oliva de alta calidad con sabores y aromas únicos.
  6. Certificaciones de calidad: Las certificaciones de calidad son una herramienta esencial para la olivicultura moderna. Son acreditaciones que garantizan la calidad de los aceites de oliva y les dan un marchamo que permite publicitarlo con plenas garantías.  Las certificaciones más comunes son las denominaciones de origen protegidas (DOP) y las indicaciones geográficas protegidas (IGP), que garantizan que los aceites de oliva se produzcan en una región específica y cumplan con los estándares de calidad establecidos.

Si estás interesado profesional, empresarial o personalmente en la olivicultura, debes considerar la oferta formativa existente sobre dicha actividad. Entre ella destaca por su calidad la propuesta de la Universidad Internacional de Andalucía de olivicultura de precisión, en la que, enmarcada en la denominada Revolución Verde, se imparte formación teórica y práctica, que aborda el conocimiento de las modernas tecnologías para tomar las mejores decisiones y conseguir unos estándares de olivicultura no solo tecnificada sino que integre los criterios de cercanía y sostenibilidad.  Además se posibilita que la agricultura sea más competitiva, el arraigo con la tierra evitando la despoblación y mejorar la trazabilidad de los productos manteniendo y mejorando calidades y producción y dando al consumidor información veraz.

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